jueves, 25 de abril de 2019

AGRESIVIDAD FELINA – Gata o Tigresa?

En Mayo del 2014 recibo el llamado desesperado de una señora diciendo que necesita urgentemente  que pase a ver a su gato.
Al presentarme yo en su domicilio, la señora me recibe amablemente. Me cuenta que hace cerca de un mes y medio vió un pequeño gatito rayado rondar por el estacionamiento, lo que la inquietó mucho ya que pensó que podía ser atropellado. Pasados dos o tres días, cuando ella iba a sacar su auto, vió como este pequeñín se escapaba bajando de una de las ruedas . Decidió, entonces, llevar algo de comida al día siguiente. Así pasaron 4 días y en cada uno de ellos la señora se presentaba con comida y dulces palabras; poco a poco logró que el gatito se acercara y confiara en ella. Decidió levantarlo y llevarlo a su casa. Al principio todo estaba bien. Pero luego él adoptó un comportamiento huraño y agresivo. Se la pasaba escondido, sólo salía para comer y usar su litera. Lo único que disfrutaba era, por la noche,  dormir sobre una manta en la cama, junto a su rescatadora. Poco le duró esto, ya que de la nada se fue poniendo más y más agresivo; hasta el punto de atacar a la señora, lastimándola.

No fue fácil, pero logré examinar a la gatita. Sí, era un hembra tabby de unos 6 meses y con  buen estado general; pero súper enojada (bufaba y pretendía arañar), sensible a los sonidos y perfumes, capaz de pelearse con quien fuera.
La Repertoricé y receté Nux-v.. Además decidí sumar al tratamiento  las Flores de Bach; trabajando con su extremo temor, su intolerancia y sus temibles ataques agresivos (R-R+Beech+Rock rose+Cherry plum… entre otras). También le di un Diagrama de Desparasitación (con medicación homeopática) y comenté la posibilidad de esterilizarla en el futuro. Y  diagramar un plan vacunal acorde.
Al mes voy para controlarla. Al entrar ya  la veo que me mira sentada en la puerta del dormitorio (cosa impensada ya que la primera vez no salía de su escondite). Se queda unos minutos y luego se va adentro. La señora me comenta que ya recorre la casa y explora el patio. Si hay algo que no le gusta, huye a la habitación. Sigue durmiendo en la cama, allí la ve mas relajada pero esporádicamente vuelve a cambiar de actitud y la ataca. Me dice que a pesar de eso, es menos agresiva. Le comento que por lo observado, está respondiendo al tratamiento y debemos continuar. Vuelvo a revisarla, su estado general es muy bueno, aplico ATR, doy  protector homeopático; decido seguir con Nux-v., cambio fórmula de Bach.
A los 15 días, telefónicamente  me informa que sigue bien; ya casi no la ataca y comenzó con  conductas muy “graciosas”. Le pido que me las describa y son compatibles con el celo. Recomiendo esterilización  apenas pase esta fase y derivo a Cx..
A los dos meses vuelvo a verla. El exámen  objetivo general  es normal. Está mucho menos agresiva, pero temerosa. Receto formulación de Flores de Bach con base en su miedo (Mímulus) mas otras esencias.
Pasan dos meses y medio y por teléfono me cuenta que está menos miedosa, pero a ella la sigue agrediendo de vez en cuando. Le receto otra fórmula de Bach. A los 15 días me llama feliz porque su gatita no la ha vuelto a agredir. La nota relajada y cariñosa. Le indico que siga un mes mas con la misma fórmula.
La veo después de dos meses. Me recibe en el living, curiosea mi maletín, juega con el etestoscopio. La examino sin sobresaltos y receto una crema (base homeopática) por un pequeño raspón en su pata.
Es que está  tan sociable ahora que quiso pasarse al balcón vecino para saludar al gato de al lado y se raspó con el alambre protector, me cuenta su dueña. Y agrega: - Es otra gatita! Más tranquila, sociable, alegre y ya no me ataca.
Le indico Flores de Bach por 20 días mas y luego queda sin medicación.
Al día de hoy lleva su vida normal junto a su compañera humana y una perrita adoptada hace año y medio, con quien se lleva muy bien.
Como verán en las alteraciones de conducta la solución requiere de tiempo, paciencia y constancia. Pero sobre todo de comprensión, ya que esta gatita con su corta edad, vivió experiencias muy fuertes que nosotros desconocemos, pero dejaron  en ella marcas profundas que hacían aparecer  una actitud salvaje que pudo costarle perder su nuevo hogar donde es querida y respetada.  Ahora podemos decir que es una gata feliz, junto a su familia.
(*la foto es referencial)
Dra. Teresa A Falsetti  - Med. Vet. – M.N.
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#AgresividadFelina

RESUMEN

AGRESIVIDAD FELINA – Gata o Tigresa?

En Mayo del 2014 recibo el llamado desesperado de una señora diciendo que necesita urgentemente  que pase a ver a su gato. Al presentarme ...